Con cierto retraso, lo confieso, me he puesto a examinar la propuesta de un grupo de investigación de la Universidad de Granada para modificar nuestro sistema electoral, partiendo de la idea de que nuestro sistema está ideado para garantizar la gobernabilidad y la representación regional, a costa de sacrificar determinadas cuotas de proporcionalidad.
Ellos quieren cuadrar el círculo y salvar la proporcionalidad, la representación regional e incorporar una mayor proporcionalidad, todo ello sin tocar a la provincia y a la ciudad autónoma como circunscripción electoral para el Congreso. ¿Lo consiguen? Veámoslo.
Comienzan con un ajuste de los diputados a elegir en cada circunscripción. En términos generales hay que señalar que Madrid y Barcelona se refuerzan y hay unos pequeños cambios en otras circunscripciones. Lo que es inexplicable es el aumento de Ceuta y Melilla, que pasarían de un diputado a dos cada una (son las dos circunscripciones menos pobladas), encontrando como única explicación a esto que Ceuta y Melilla suelen enviar a sus universitarios a la Universidad de Granada.
La primera fase sería una atribución de diputados por el procedimiento actual, con las nuevas atribuciones de diputados. La segunda (para la proporcionalidad) consistiría en añadir treinta diputados en una circunscripción nacional de 380 con ley D’Hondt y garantizando los escaños conseguidos en la fase anterior. En la tercera fase (para la gobernabilidad) se vuelve a hacer sobre 420 y conservando los diputados conseguidos en la segunda fase.
A pesar de que el Congreso se ampliaría de 350 diputados a 420, el 100% sigue siendo el 100% y repartir diputados es un juego de cuenta cero, esto es, que lo que pones en un sitio, hay que quitarlo de otro. Si este método le da más porcentaje de diputados a las formaciones nacionales no mayoritarias y respeta a las formaciones regionales, a la vez de querer garantizar la gobernabilidad, el perjudicado no puede ser otro que el partido que ha quedado segundo en las elecciones.
Estos politólogos aplican el método que han propuestos a los resultados de las elecciones al Congreso de seis procesos (de 1989 a 2008). El segundo partido en 2008 tendría un 1% menos de escaños que de votos, en 2004 un 1.5%, en 2000 un 3.5%, aunque en 1996 gana un 0,8% y en 1993 un 0.3%. La pérdida de porcentaje dentro de la cámara es constante para el segundo partido en los seis ejemplos.
Al final ser el segundo partido más votado de España (los 10.169.973 votos y el 41.7% de los sufragios del PP en 2008) sería una desventaja en la representación y no una ventaja, para compensar a partidos que no son capaces de superar siquiera el 4% de votos a nivel nacional.







Creo que otro de los problemas de la propuesta de Granada es su complejidad. Es importante que la gente corriente entienda el sistema de voto.
Personalmente, la propuesta que veo mas factible y que no requiere un cambio de articulos de la constitución es la de añadir 50 diputados más, a los 350 diputados actuales, en una única circunscripción nacional, que recogería todos los votos que en las circunscripciones provinciales no hubieran sido aprovechados para elegir un diputado.
Es la propuesta que en su dia estudió la Fundación Alternativas y que se hico eco Peces-Barba
Un articulo de “Publico”
http://www.publico.es/030838/verdades/mentiras/ley/electoral
Articulo Peces-Barba
http://www.elpais.com/articulo/opinion/respeto/pacto/social/elpepuopi/20071113elpepiopi_4/Tes
Esa propuesta implicaría una modificación constitucional. La Constitución permite elevar la cifra a 400 pero la elección son las circunscripciones existentes.
“Creo que otro de los problemas de la propuesta de Granada es su complejidad. Es importante que la gente corriente entienda el sistema de voto.”
No estoy de acuerdo. Quizá sea por idealismo, pero pienso que el voto debería estar basado únicamente en la tendencia política. Si la gente basa su voto en el sistema electoral en lugar de en las campañas políticas y los programas, aparece el voto útil y las formaciones minoritarias pierden poder, con lo que los dos grandes partidos acaban acomodándose en el poder y finalmente anquilosándose (esto es verdaderamente la historia de la democracia en España durante por lo menos los últimos 25 años).
Para mí lo ideal es que el sistema de reparto de escaños sea visto como una “caja negra” de la que lo único que se sabe es que entran votos y salen escaños repartidos más o menos proporcionalmente. Claro, evidentemente no voy a llegar yo a decirles a los votantes en qué se tienen que basar para votar, yo sólo digo lo que me gustaría.
Yo sí creo que el sistema debe ser suficientemente inteligible, aunque el de la UGR no me parece sea demasiado complicado. El problema de las opciones minoritarias es que se conforman con seguir siendo minoritarias, aunque sentando a unos cuantos diputados más.
El problema es que se requiere algún sistema, y es verdad que lo más simple posible sería lo bueno. Para ello habría que aumentar el número de diputados a 400 (más sueldos y dietas) de los cuales 350 serían elegidos como hasta ahora pero con la comunidad autónoma como unidad electoral. Los votos no utilizados en la consecución de diputados se sumarían en toda España y servirían para adjudicar de forma proporcional los 50 diputados restantes.
Pueden existir algunos ajustes, pero prometo analizar este sistema con los datos de estas elecciones.
Se puede pensar que la circunscripción autonómica es discutible. Bueno, a la vista de los diputados cuneros, habría que pensarlo.
Saludos
Los de los 50 diputados añadidos en circunscripción nacional haría necesaria una reforma constitucional. Lo cual no quiere decir que sea malo, pero es más complicado.
Una vez admitido “ad experimentatum” ¿Por qué que se eligen la mitad por este sistema?
A quien no le guste que un partido ponga diputados cuneros, pues que no les vote.
La propuesta de la Universidad de Granada adolece del mismo problema que la otra barajada: inconstitucionalidad. Se excede del tope de 400 del artículo 68.1, varía el número de diputados de Ceuta y Melilla, que es de 1 de acuerdo con el 68.2 y habla de una circunscripción nacional no contemplada y contraria al criterio provincial del mismo precepto. La opción de los 400 es más racional pues, respetando el criterio general de la circunscripción provincial, añade una corrección con una circunscripción nacional muy escasa que no hace demasiado daño a los partidos regionales y nacionalistas y permite la presencia de más partidos nacionales que merecen estar al representar muchos votos que no deberían perderse, pero hablar de ello es baladí, pues no cabe en la Constitución. El problema tiene difícil solución sin una reforma constitucional.
La inconstitucionalidad es un problema técnico y es mejor proponer reformas que entren en la Constitución. Te advierto que la circunscripción nacional también requeriría una reforma constitucional a tenor del artículo 68.2, pues este precepto dice que para el Congreso la provincia es la circunscripción electoral y las dos ciudades autónomas.