Hace dos semanas publiqué en este blog tres entradas en las que comparaba el Conservadurismo con el Liberalismo (I, II y III). Ahora me propongo utilizar los puntos de comparación para analizar si el Partido Popular es realmente un partido liberal, como ellos dicen ser.
No es que yo considere que el Liberalismo sea el mejor referente (me considero socialdemócrata), pero si tuviese que elegir únicamente entre Conservadurismo y Liberalismo, me decantaría por esta última ideología.
La valoración nace de la autoconsideración que el Partido Popular tiene de ser una formación liberal. En este pequeño análisis creo que expongo con cierta claridad que el Partido Popular no es un partido liberal, sino un partido netamente conservador, que toma al Liberalismo como una etiqueta más presentable que decir lo que realmente son.
1. Hipervalor
La insistencia del Partido Popular en cuestiones tales como la raíz católica de España y el tema de las costumbres españolas evidencia dónde están las prioridades del Partido Popular: en el Hipervalor de la Tradición más que en el de la Libertad. Incluso encubren de falso Liberalismo cuestiones tales como la educación, ya que dicen que su defensa de los centros concertados realmente es una defensa de la libertad de los padres para elegir centro para sus hijos; casualmente la inmensa mayoría de los centros concertados que conformarían la elección de los padres, son centros religiosos.
2. Ontología
El principal argumento del Partido Popular contra el matrimonio homosexual estribaba en la afirmación de que era una unión contra la naturaleza, enfermiza (recuérdese al “experto” que llevaron al Senado). La base naturalista de muchas de sus pretensiones políticas y sociales, aplicando criterios de supuesta base natural a la hora de fijar criterios políticos y sociales, demuestran que consideran que la Naturaleza es una fuente normativa. Cada vez que tienen ocasión, es decir, cada vez que se debate algo relacionado con las relaciones sociales básicas (matrimonio, divorcio, eutanasia, investigación biomédica, etc) recurren a argumentos que, en última instancia, son naturalistas.
3. Estratificación social
El Partido Popular tiene una querencia extraordinaria tanto por las familias de toda la vida (los apellidos compuestos y de toda la vida les vuelven locos), así como por los cuerpos más endogámicos de la Administración Pública (registradores, notarios o abogados del Estado). Sociológicamente los escalafones del mando en el PP, sobre todo en los niveles regionales y nacionales, coinciden no sólo con la nomenclatura corporativista del Franquismo, sino con las clases sociales tradicionalmente más poderosas.
4. Colectivos e individuos
El Partido Popular se ha erigido en el defensor de la concepción tradicional de la familia como elemento básico de la sociedad. La familia se coloca por encima del individuo y sus decisiones libremente tomadas, de forma que el modelo es indisponible. No es extraño que hablen de los “derechos de las familias” y que los consideren superiores a los derechos individuales.
Pero no es la familia el único colectivo que el Partido Popular sitúa sobre el individuo, sino que también son los Colegios Profesionales, las Cámaras de Comercio, las desaparecidas Cámaras de la Propiedad Urbana (que ha amparado en las autonomías que gobierna) y todo tipo de asociaciones de profesionales liberales en defensa de sus intereses corporativos (no los sindicatos evidentemente). No es extraño que Fraga defendiese en el debate constitucional, en reiteradas ocasiones, la necesidad de dar participación política a las corporaciones.
La misma defensa de la transferencia de poderes de las comunidades autónomas y del Estado a los municipios tiene mucho que ver con la consideración del municipio como un elemento natural de la existencia política, con sabor añejo. En esto se unen también a la idea dominante en los conservadores sociales del Partido Republicano que mantiene la necesidad de que las decisiones se tomen cerca de los que serán afectados, es decir, la concepción de la política como si se tratase del gobierno de una familia, y que los afectados formen parte de los órganos que pueden decidir sobre ellos (devolviendo al colectivo unos derechos políticos que habían perdido a partir de la Revolución Francesa).
Su misma concepción de lo que es una Nación y las consecuencias que extraen manifiesta que la primacía que le dan a la Tradición sobre las determinaciones de la voluntad libre. Si fueran liberales considerarían que la Nación se funda en el “contrato social”. Incluso cuando la mayoría de los ciudadanos consideran que una medida es positiva o están de acuerdo con ella, ellos aducen a determinaciones indisponibles, la díada de Tradición-Naturaleza, para oponerse a ella.
Otro ejemplo es la atribución a un colectivo de una representación política y una capacidad de decisión sobre el Estado que obviamente no tiene. El Partido Popular ha considera que la Asociación de Víctimas del Terrorismo tenía que dar el visto bueno a toda la política antiterrorista del gobierno, de forma que se le hubiera conferido un auténtico derecho de veto en esta materia.
5. Valoración del cambio
La política del Partido Popular se ha centrado en la inoculación del miedo ante todos los cambios sociales y políticos que España ha experimentado en los últimos treinta años. Desde la propia Democracia en los tiempos de Fraga y Alianza Popular hasta la inmigración ahora. Cualquier cambio: bajada en la práctica religiosa, diferentes formas de familia, desarrollos médicos, la movilidad social, la incorporación de la mujer al mercado laboral o la extensión de los derechos y libertades, por sólo citar algunos ejemplos.
La estrategia del miedo sólo está en manos de quienes no desean que nadie cambie, de los que quieren que todo siga igual, en definitiva, de los que son conservadores del “status quo”.
El discurso del Partido Popular se basa más en la pérdida que en el futuro. Aludir constantemente a la pérdida conlleva que la referencia (lo que se ha perdido) en el pasado. El Partido Popular idealiza una situación pasada y anuncia el destrozo de esa herencia proyectándola en lo que le dejaremos a nuestros hijos.
Posiblemente exagero, pero tengo la impresión de que el ideal social del Partido Popular coincide con algunas imágenes de países como Arabia Saudí o Irán: una sociedad sin derechos ni libertades, oprimida por una férrea tradición, aunque dotada de ordenadores con acceso limitado a Internet.
No hay novedad social que ellos presenten positivamente. Siempre andan recelosos y con miedos sobre lo destructivo que puede ser para la Tradición que defienden. No contemplan la posibilidad del progreso humano y solamente lo aceptan cuando no tienen más remedio, como hecho irreversible.
6. Valores secundarios
Como ya ha quedado de manifiesto en los apartados anteriores, la Tradición y lo tradicional, bajo los más diversos nombres, tiene un lugar muy importante dentro de la ideología y la práctica política del Partido Popular. Hablan de sensatez, que no es más que un eufemismo de conservadurismo; aluden al “reformismo” que no es más que cambiar lo que hay que cambiar necesariamente, pero huyendo de toda transformación social; hablan de “seguridad” para invitar a no cambiar nada y que todo cambio va para mal. Como dice George Lakoff el pensamiento conservador está especializado en enmascarar sus verdaderas intenciones por medio de un lenguaje presuntamente neutro.
La insistencia del Partido Popular en cuestiones identitarias, tanto en lo referente a las costumbres como en lo referente a la configuración de la comunidad política, pone de manifiesto el arraigo en valores tradicionales que tiene esta formación política.
7. Religión
De la alianza política entre el Partido Popular y la Iglesia Católica, y sus organizaciones subsidiarias, tengo poco que añadir a lo mucho que se ha escrito en los últimos años. Si el Partido Popular fuera verdaderamente liberal huiría de su identificación, como partido, con una confesión religiosa concreta. Si fueran liberales de verdad dirían que la religiones un asunto de opción personal. Si el Partido Popular no fuera conservador no se plantearía ataques hacia otras confesiones religiosas u otras tradiciones culturales. Si el Partido Popular no fuera conservador, no le atribuiría a las palabras del Papa ninguna trascendencia para vida pública, ni se definiría como un partido inspirado en el “Humanismo cristiano”.
8. Moral
Es cierto en las palabras de los dirigentes del Partido Popular se habla mucho de libertad de opción, pero sus hechos desmienten estas palabras. La libertad de opción que ellos defienden está muy limitada, porque con tantos aspectos decididos por la Tradición o la Naturaleza, prácticamente sólo seremos libres a la hora de elegir si queremos un café cortado o con leche. Eres libre de decidir, pero es importante que no quieras divorciarte, que no estés pensando en tener otra orientación sexual o redituar en tu identidad sexual, que no consideres que las formas de la felicidad son muchas y que cada cual debe buscar la suya, que hay que proporcionar igualdad de oportunidades a todos o quieras elegir tu forma de expresarte.
9. Función del Estado
Donde se ve más claro lo poco liberal que es el Partido Popular es en la idea que tienen de las funciones del Estado. Ellos no creen en un Estado mínimo, sino en un Estado subsidiario. La consecuencia es que el Estado sólo puede tener sobre sí gastos, pero no puede desarrollar nada que sea lucrativo. Privatizaron (salvajemente) todo el sector público empresarial rentable y dejaron al Estado todos los lastres. Es pura aplicación del principio de subsidiariedad, ya que donde haya posibilidad de rentabilidad el Estado no debe estar.
La práctica del gobierno del Partido Popular en una cuestión como es la dimensión de la Administración Publica ha sido conservadora, ya que ha aumentado el número de órganos (en todo tipo de administraciones), pero a la vez ha cedido a representaciones corporativas la gestión del Presupuesto público, produciéndose una duplicidad costosísima.
Dicen que las subvenciones y los subsidios les parecen mal, pero no todos. Los subsidios agrarios (que se comen el Presupuesto de la UE) son muy de su gusto, las subvenciones a los centros educativos privados les pirran, la ayuda a empresas pequeñas y medianas son esenciales o las compensaciones a las empresas eléctricas por tener que competir son ineludibles. Las subvenciones y los subsidios son malos, siempre que no tengan como destinatarios a las bases del Conservadurismo que corre por las venas populares.
10. Gobierno del Estado
La idea de que todos individuos tengan el mismo valor político (“un hombre, un voto”) no es demasiado querida por nuestros aparentes liberales del Partido Popular. Sería irrenunciable para ellos la desaparición del Senado de nuestra estructura constitucional, que en su representación territorial destroza la igualdad política de los individuos; no aceptarían la modificación de un sistema electoral que expulsa los votos de muchos españoles cuyas formaciones no alcanzan provincialmente el número de votos para obtener escaños, pero que en un cómputo nacional sí son realmente representativas (el caso de Izquierda Unida).
Dada que la distribución geográfica del voto no siempre es regular, el mantenimiento de principios territoriales en la distribución de la representación política, es un elemento a favor del mantenimiento, conservador, de la estructura política y social que ellos defienden.
11. Derechos y Libertades
Para el Partido Popular todos los colectivos (los tradicionales y los naturales) tienen derechos y esos derechos son indisponibles e inmodificables por el Estado. El registro histórico del voto parlamentario del Partido Popular está lleno de votos contrarios a todas las normas que han extendido los derechos y las libertades. Se han opuesto sistemáticamente a todo, por más que luego se presenten como adalides inmemoriales de los derechos que disfrutamos y a los que ellos votaron en contra.
12. Nacionalismo y Patriotismo
Cualquier podría decir que el Partido Popular es el partido político de nuestro país más férreamente antinacionalista. Es mentira, ellos son los más nacionalistas, y lo que se llama “antinacionalismo” no es más que otro nacionalismo. El nacionalismo del Partido Popular es el español.
La lucha del Partido Popular contra los nacionalismos periféricos no es una confrontación entre una perspectiva internacionalista y una perspectiva nacionalista. No, es más simple, es la lucha entre dos o más nacionalismos. Cada nacionalismo (y cada interpretación) modifica la realidad y la historia y por eso mismo se enfrentan, ya que son dos idealizaciones excluyentes.
13. Comercio internacional
La política del Partido Popular en materia de comercio internacional no ha sido favorable al libre comercio. Sus intereses por el mantenimiento de unos propietarios agrícolas anquilosados sea uno de los elementos más significativos. Su Liberalismo en esta materia es falso porque solamente defiende la libertad en el comercio internacional cuando es favorable y no cuando puede ser desfavorable.
Esto evidencia una falta de confianza en el mercado, la misma que ellos proclaman tener y en la eficiencia de los actores económicos. Esto puede que sea muy popular (defender la economía española), pero desde luego no es nada liberal.







Hoy sí que te has lucido. (Y, por supuesto, sabías que te iba a contestar, no porque defienda al PP, sino porque no me gustan las mentiras. Aunque he de admitir que actualmente soy más afín al PP que al PSOE, y más afín a UPD que al PP).
1º.- El PP fomenta la libertad de educación y de cultura, que cada uno haga lo que quiera con su educación, no imponer una asignatura en la que meter la mano. En cuanto a la religión, España es aconfesional y tiene firmado un tratado con la santa sede…esto no lo ha hecho el PP, lo ha hecho España.
En contrapartida es el PSOE el que trata de fomentar las costumbres, incluso constumbres locales, fomentando la autonomía y la diferenciación po costumbres autonómicas.
2º.- Más que a criterios naturalistas el PP hace referencia al concepto en sí, al significante y al significado, que son los que son, y por tanto, que se defina con otro nombre.
Por otro lado contrapones economicista a naturalista (cuestión que pongo en duda). Sin embargo, hablando desde tu mismo punto de vista me sería imposible determinar al PSOE como que prima la economía en sus relaciones sociales, en contraposición a lo que dices del PP, y por ello concluyo que, si no es economicista, entonces es naturalista. Por otro lado, no sé que será mejor, si que en las relaciones sociales prime lo económico o lo natural.
3º.- Me parece un “atentado” esta afirmación que haces. En el PP hay gente que reconoce que ha sido pobre, o que le ha costado subsistir cuando era pequeño, y que posteriormente ha conseguido ganarse la vida trabajando.
Si criticas a alguien por que valore el que una persona sea notario (cargo de gran prestigio por el esfuerzo que conlleva llegar a él) porque dices que pertenece a estratificaciones sociales basadas en diferencias naturales y a la vez dices que la estratificacion inversa, la liberal, se basa en prestigio económico y profesional…la verdad creo que no tienes muy claros los conceptos que explicas o tratas de adaptarlos a las circunstancias.
4º.- En este punto parte de un error de base, el PP defiende al individuo, pero el individuo es un ser en relación, y por ello debe atender también a los grupos en los que el individuo se desarrolla.
Es el PSOE el que ha tratado de dar importancia a grupos sociales, no a individuos, como los nacionalistas, los vascos, catalanes, homosexuales, mujeres, no por el hecho de ser individuos, sino por pertenecer a esos grupos de los que busca apoyo.
5º.- Lo importante de cambiar no es cambiar porque sí, sino con alguna finalidad, con algún fin que de razón a la existencia del cambio, sino llegaríamos a la paradoja de que nadie sería fiel amigo de nadie porque estaría toda la vida buscando nuevas amistades.
6º.- En este punto llego a uno de mis mayores asombros. Tener valores significa tener orientaciones, dirigirse hacia algo. Si alguien no tiene valores o principios quiere decir que para él todo vale, que hoy te dice B y mañana te dice A. Por eso, prefiero tener al lado a alguien que tenga valores.
7º.- ¿Qué diferencia hay entre que cada persona, individualismo, profese una religión, y la proclamación de la libertad religiosa? En el PP hay ateos, agnosticos, cirtianos,…pero eso sí, con valores, y respetan y aceptan la libertad religiosa.
Quienes no aceptan la libertad religiosa es el PSOE que no hace más que generar tensión con este tema.
8º.- En este punto entra la libertad de la moral de cada uno que, creo que esta bien respetada por el PP, cada uno es libre de defender los valores, principios y moral que le plazca.
Sin embargo, lo que propone el PSOE no es un estado laicista, sino un estado laico, tratando así de penetrar en la esfera de lo moral y lo religioso.
9º.- En este punto trata de salir de un pasillo estrecho en el que se ha metido. Como bien dice los liberales defienden un estado mínimo, el cual, con sus propios ejemplos (LIBERALIZACIÓN de empresas) pone de relieve que es en este punto, donde su discurso no ha aguantado más la defensa CIEGA de algo que no existe.
10º.- En este punto, ¿acaso el PSOE no defiende la estructura de las autonomías? El Senado como cámara de representación territorial, justamente trata de dar peso político a la realidad de las autonomías.
11º.- Entonces en este punto, ¿me está diciendo que la UE es otro movimiento nacionalista que lucha contra otros nacionalistas (Estados)? Lo suyo es buscar las peras al olmo. El Estado español, y esto es lo que defiende el PP, es fruto del devenir histórico y de la libertad de los individuos que lo conforman ya que, en uso de su liberta, han decidido libremente dotarse de una constitución como norma suprema que rija su vida y su estado. Por ello hay que defender lo que libremente se ha decidido de lo que se trata de imponer coactivamente.
12º.- “Su Liberalismo en esta materia es falso porque solamente defiende la libertad en el comercio internacional cuando es favorable y no cuando puede ser desfavorable.”
¿Qué ha hecho el PSOE en la opa a ENDESA? Estas afirmaciones son increíbles, no doy crédito, tergiversar la realidad.
El PP fue el que introdujo la nueva moneda (¿miedo al mercado común?), liberalizó empresas públicas (¿miedo al mercado?).
Por favor, tratar de modificar las cosas, o adaptarlas, es realmente peligroso, SI NO SON, NO SON, acéptelo. Lo contrario es rizar el rizo tratando de sacar ideas erróneas afirmando hechos erróneos.
Nuevamente te agradezco tu participación en este blog. Es bueno tener interlocutores. Como normalmente te respondo por puntos, que es una buena costumbre que los dos hemos adoptado:
1) El objeto del blog, como dice su título, es el PP y no el PSOE. Es decir pretendo delimitar si el PP es un partido liberal o conservador, no si el PSOE lo es o no. Por ello todas las consideraciones que haces del PSOE serán a una entrada que todavía no he escrito, pero que pienso hacer, después de otra que estoy preparando sobre la “Socialdemocracia”. También he indicado que para mí el Liberalismo es preferible al Conservadurismo, pero que tampoco constituye el ideal.
2) La misma noción de “concepto en sí” es naturalista.
3) Sobre la sociología de determinados cuerpos administrativos podríamos hablar largo y tendido. Las investigaciones de Tohaira sobre algunos de estos cuerpos son bastante esclarecedoras. Ser notaria no dejan de suponer el desempeño de funciones públicos y un liberal poco amigo debería ser de quien ha puesto esfuerzo en ganarse el pan con el Estado y no en el mercado.
4) El Liberalismo defiende al individuo, sin matices, sin relaciones naturales, sin funcionalismos. Lo otro es pensamiento conservador, que no tiene nada de malo, pero que es lo que es.
5) El miedo al cambio implica que se distinga a priori el cambio bueno del malo, cuando el análisis debería ser a posteriori.
6) El PP se define estatutariamente como deudor ideológico del “Humanismo cristiano”. Bastante claro, pienso yo. Muchas veces se confunde la mera tolerancia religiosa con la libertad religiosa.
7) El PP defiende determinada moral y ahí están sus intervenciones parlamentarias y el sentido de su voto en las Cortes. Por lo que he leído y estudiado el “laicismo” sería “peor” que lo “laico”. Supongo que es un error de escritura, como yo tengo muchos.
8 ) Las empresas no se liberalizan, se liberalizan los mercados. Las empresas se privatizan. Mantengo que la privatización de empresas públicas ha sido fruto de la aplicación de la subsidiariedad y no de una verdadera liberalización, porque se protegió la situación monopolística de las empresas recién privatizadas (por ejemplo, cuando se debatió el mercado eléctrico común).
9) Sobre el tema de la representación territorial. Como no hablo del PSOE, cosa que ya haré, espero tus comentarios a mis críticas al PSOE.
10) “El Estado español, y esto es lo que defiende el PP, es fruto del devenir histórico […]” dices tú para luego complementarlo con la libertad y la Constitución. Un liberal de verdad no hablaría de devenir histórico, sino sólo de lo segundo que tú indicas.
11) Una corrección, porque del PSOE ya hablaré: no se debe confundir la decisión de entrar en lo que iba a ser la moneda común con el momento en el que esta moneda se hizo realidad. La decisión es bastante anterior.
12) No creo que ni cometa errores, ni mienta. Ninguna de mis afirmaciones han sido rebatidas, sino remitidas a lo que hace o no hace el PSOE, de lo que sencillamente no estaba hablando.
El PP es un partido en el que indudablemente existen liberales de solera, valga la expresión, pero está claro que no es la tendencia dominante en ese partido por muchas razones, basta recordar solo cinco que son de mucho peso:
1ª Llaman liberalización de la economía a vender el patrimonio público industrial a sus amigos, creando nuevos monopolios privados sin ningún estímulo a la competencia.
2º Llaman velar por el interés general a prevaricar contra grupos de comunicación que no le sean afines y pretender encarcelar a sus directivos (vease lo que intentaron hacer con los grupos PRISA, Z Y 16) para crear un monopolio informativo de Pensamiento Único afín a ese partido.
3º Tiene como a uno de sus principales aliados sociológicos al sector más reaccionario, poderoso y pre-conciliar de la Iglesia Católica
4ª Se oponen con virulencia a la Ley de Memoria Histórica, cuando en el resto de la mayor parte de Europa se suprimieron símbolos del fascismo, se prohibieron por un tiempo esos partidos y se juzgaron tras la 2º Guerra Mundial a los dirigentes de esos movimientos.
5º En la última legislatura hicieron una política exterior aliada con la ultraderecha anglosajona. Por cierto, en EEUU se denomina liberales a los del Partido Demócrata que allí son la izquierda.
En cuanto al asunto de los valores y de cambiar de rumbo y norte cada dos por tres según conveniencias, recordemos cuando el PP pasó de lo de “Pujol eneno, habla castellano” a un Aznar que hablaba catalán en privado, que quería poner catalán en el Aeropuerto de Barajas y concedió en un mes más que el PSOE en los 14 años anteriores a los nacionalistas vascos y catalanes. También a un PP que hablaba de Movimiento Nacional de Liberación Vasco, Gran Nación, “sabremos ser generosos”, “no hablaremos de vencidos” y excarcelaban a 305 terroristas y acercaban al resto y ahora hacen una demagogia brutal con el tema de la negociación del gobierno con ETA, cuando el PSOE detuvo en 4 años a más etarras que en los 8 en los que estuvo el PP y no excarceló ni acercó a ninguno.
Yo no encuentro una moral muy sólida que se diga en los partidos conservadores de España, ya que funciona como has dicho “El registro histórico del voto parlamentario del Partido Popular está lleno de votos contrarios a todas las normas que han extendido los derechos y las libertades” y añado yo: para a continuación usar estos derechos y libertades como el que más. Lo que ocurre en sociedades conservadoras es la doble moral y la hipocresía de la que se benefician principalmente los que tienen más recursos para burlar la presión del grupo o de las autoridades morales, pero cuando *todos* los integrantes de esas sociedades pueden acceder a las libertades que su grupo/doctrina les negaba se lían la manta a la cabeza.
A mí me parece que vas demasiado lejos en tus afirmaciones, aunque mucho de lo que dices sea verdad. En particular me llama la atención el análisis que haces del PP de forma absolutamente monolítica, como si este partido político fuera una especie de organismo político. No dudo de que el PP tenga muchas trazas de conservadurismo, especialmente respecto de las cuestiones que señalas como el tema de la identidad de España o la defensa de ciertos valores tradicionales. Sin embargo todo lo demás me parece muy cogido por los pelos.
Decir, por ejemplo, que la defensa de la familia que hace el PP coloca los derechos de ésta por encima de los derechos individuales me parece una afirmación gratuíta. Sería así si algún derecho individual se viera afectado o impedido por la legistación que protege y facilita las economías familiares, por ejemplo.
El PP, com el Psoe, afortunadamente, es un partido en el que debe haber distintas sensibilidades. Si es bien cierto que hay muchos, pero muchos, conservadores en este partido, no lo es menos que recogió la veta liberal que se quedó dispersa tras la desaparición del CDS. Es verdad que, actualmente no gozan del mejor crédito, pero ya vendrán otros tiempos.
No me gusta ese conservadurismo popular, pero no veo necesario ver fantasmas donde no los hay.