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Los nombres del mal

La hipótesis Sapir-Whorf en su versión más radical mantenía que la lengua constituye la realidad, mientras que otras formulaciones han ido graduando a favor de la autonomía de la realidad la relación entre estas dos instancias.

Lo que me parece innegable, sin querer entrar en la polémica, es que en la labor interpretativa y valorativa siempre que utilicemos una lengua, nuestras valoraciones se harán dentro del mundo de significado que esa lengua otorgue a los términos. Entiendo que esto puede extenderse más allá de las lenguas a las concepciones culturales compartidas por comunidades de lenguas diferentes.

Interpretar la realidad es algo que hacemos por medio del lenguaje y de la lengua o lenguas que manejemos. Las palabras tienen significados y muchos de ellos tienen connotaciones negativas o positivas en algún sentido o en varios.

Si hablamos de “Estado” todos pensamos en un territorio, con sus fronteras, con su bandera, con su himno con letras (y no como nosotros), con sus instituciones más o menos funcionales y con una población. Un Estado nos parece algo legítimo, sobre lo que reposamos unas expectativas.

Las cabezas pensantes francesas se han dado cuenta de que llamar “Estado Islámico de Irak y Siria” a la panda terrorista que opera por el Kurdistán y a caballo de Irak y Siria no es más que regalarle la legitimidad que nuestra cultura común le otorga al término “Estado”.

Los palestinos llevan década pidiendo su reconocimiento como Estado y parece que poco a poco están conquistando su último bastión, que son los aliados occidentales. Sacrificios, concesiones y mucha diplomacia, además de terribles errores, están consiguiendo lo que a otros se les ha dado automáticamente. Por no hablar sobre los kurdos.

Y no estoy confundiendo reconocimiento formal con reconocimiento informal, pues no estamos hablando de cuestiones jurídicas sino de comunicación, interpretación y pura política. Llamar “Estado” a una organización es hacerla Estado y por eso los que no reconocen a Palestina y al Kurdistán nunca los llaman Estado.

No son un Estado, son un conglomerado de integristas religiosos y de señores locales de la guerra que se han unido para aprovecharse de la debilidad del gobierno iraquí. Los franceses a los que cita el Lluís Bassets proponen utilizar el acrónimo árabe (DAESH), porque les parece que el árabe no lo entiende nadie (en mi ciudad la mitad de la población sí) y porque dicen que tiene matices cacofónicos.

Lo que hay es que llamarlo grupo terrorista, fuerzas terroristas y cosas similares y ni darle legitimidad estatal y ni mucho menos una referencia geográfica, que en eso el Gobierno francés sí tiene mucha razón.

En las elecciones italianas de 2013, ganó la coalición encabezada por el Partito Democratico, con poco margen sobre la liderada por el partido de Berlusconi y sobre el partido de Grillo, que fue la formación considerada individualmente más votada.

El gran triunfador de esas elecciones no fue quien estaba en condiciones de formar gobierno, sino el partido populista. A pesar de las dificultades los del Partito Democratico consiguieron formar gobierno, pero estaban estancados.

Un golpe de mano interno, de los que en España a nivel nacional parecen imposibles, en el que el máximo órgano entre congresos del PD aprueba la necesidad de un cambio de timón en el gobierno, convierte a Renzi en Presidente del Consejo de Ministros.

Italia noviembre 2014 Ipsos
Italia noviembre 2014 Ixe
Como muestran estas dos encuestas de noviembre, Renzi ha conseguido que hacerse con todos los votos del descompuesto partido centrista de Mario Monti, pero que le dio expresión política a un porcentaje nada despreciable del espectro político. Junto a ello recibe votos del centro-derecha y unos pocos de la opción populista que se está disolviendo con el paso del tiempo.

Frente a la permanente tentación de los líderes y de las bases del centro-izquierda de hacer giros a la izquierda, donde no hay nadie y los que están lo tiene todo copado, Renzi ha sabido abrir el PD al centro, donde está la mayoría. Mientras tanto Pedro Sánchez girando.

Hacía tiempo que los medios publicaban los problemas que se estaban dando dentro de la coalición valenciana Compromís para formar las listas a las próximas elecciones autonómicas.

En síntesis, Monica Oltra es la persona más representativa de la coalición aunque no forma parte del partido con más afiliados de los que componen la coalición. Normalmente en este tipo de artefactos electorales los partidos pactan las principales posiciones en las listas para estar presentados en virtud de su peso.

Todos saben que el Bloc, principal partido, no tiene tirón electoral pero ellos, que tienen muchos más afiliados que los otros, quieren primarias para decidir los puestos de salida de las listas, sabedores que van a ganar.

Máxima democracia interna para maximizar las ventajas numéricas internas pero no de peso electoral. Estos del Bloc deben ser como los secretarios regionales y locales perdedores del PSOE: especialistas en ganar elecciones internas y abonados a ser humillados en las elecciones.

El 9 de octubre El País publica una encuesta en la que se pregunta a los valencianos sobre quién quieren que sea el próximo Presidente de la Generalitat: los dos con más apoyos son Monica Oltra y el que sea el candidato de Podemos.

Candidato preferido

Los del Bloc quieren exprimirle el jugo electoral a Oltra para conseguir que sean elegidos más candidatos de su partido y, eventualmente, estar en condiciones de formar gobierno. A Oltra la tratan de simple reclamo sin posibilidad de decidir.

Dado que la suma entre los que prefieren a Oltra y al conjunto vacío que es el candidato de Podemos suma un 32%, más de 14 puntos más que los que apoyan a la suma de Fabra y Barberá, está claro que la diputada valenciana no necesita al Bloc y a sus maniobras para nada. Tiene muchas posibilidades de ganar las primarias de Podemos, ganar las autonómicas y eventualmente lograr la investidura como Presidenta de la Generalitat.

El partido interior

Eduardo Madina, diputado socialista que fuera candidato a secretario general del PSOE, propuso realizar los congresos del partido desde abajo hacia arriba. Lo tradicional es que en las organizaciones territoriales del PSOE se eligen a los delegado al Congreso Federal y se celebra éste. Una vez celebrado el máximo órgano del partido comienzan a sucederse los congresos desde el nivel regional hasta el local (ya asambleas). Esta forma de trabajar condiciona el resultado de los niveles infrafederales, pues hace que los documentos y la tendencia victoriosa en el nivel superior se replique en el inferior.

Madina no ganó y parece que en el PSOE esto no se va a tocar. Este sistema no lo sigue únicamente el PSOE, sino casi todos los partidos políticos españoles con algún peso. A estos partidos hay que unirles ya a Podemos, que ha adoptado el modo más tradicional de organización en el que el “asamblearismo” solamente sirve para maximizar la ventaja con la que parten los dirigentes por ser más conocidos y así copar todos los puestos de todos los órganos.

Pero en Podemos sí hay algo novedoso que se une a lo tradicional: el nacimiento de un partido interno.

Ante la previsible avalancha de procesos de constitución de los órganos territoriales del partido, se ha organizado un partido dentro del partido, #Claroquepodemos (continuador del equipo de campaña de Iglesias para ser secretario general) para conseguir que en las regiones y en los municipios se puedan elegir candidaturas certificadas por el mismísimo Pablo Iglesias.

Es común hablar de sectores oficialistas y críticos dentro de los partidos, pero son sectores casi siempre informales, sin estructura ni medios institucionalizados. No es común que exista una organización interna que solamente dependa del líder y sin control del partido que, paralelamente a los órganos del partido, controle las candidaturas y refrende públicamente a algunas de éstas como en consonancia con la dirección nacional.

Ha nacido el partido interior de Podemos.

No pienses en una coleta

George Lakoff publicó en 2004 un libro que en aquellos años tuvo una gran notoriedad. En 2006 se publicó en castellano con el título No pienses en un elefante.

Pese a que su título pudiera indicar otra cosa, era un libro de política y un libro bastante bueno. Analizaba una de las causas por las que los demócratas estadounidenses (los burros) se encontraban desorientados y recibían continuos varapalos electorales por parte de los republicanos (los elefantes).

La idea principal de Lakoff era que los demócratas habían aceptado jugar en el marco de los republicanos, esto es, se avergonzaban de su discurso y querían ser como los republicanos pero con algunos matices, mínimos, diferenciadores.

Cuando los republicanos presentaban un programa de reducción de impuestos (a los que más tenían) y lo llamaban estímulo fiscal para las familias, los demócratas no veían la manera de enfrentarse a un buen título y cuatro frases defensivas, por lo que pasaban a elaborar su propio plan de estímulo fiscal para las familias. Y claro, en plan original siempre es mejor que la imitación.

Cuando uno juega en el marco de otro siempre pierde. Imaginaos al PP queriendo quitar votos al PSOE presentando medidas para fortalecer la pluralidad de modelos familiares; por muy buenas que sean esas medidas serán risibles porque se mueven en un terreno que sencillamente no es el suyo. Aunque el PSOE con Zapatero ha sido el partido en el gobierno que mayores medidas de protección familiar y apoyo a la natalidad ha realizado, siempre será el PP el partido que tenga la preeminencia en esos temas.

Intentar ganar a Podemos en su terreno (auditoría de la deuda, 135 CE y casta) es aceptar una derrota segura. Ellos siempre serán mejores en esos temas, no porque tengan razón, sino porque son sus temas y con los presupuestos con los que se plantean solamente pueden ganar ellos.

En Ferraz comienzan a estar obsesionados con Podemos. Pero ése sí que es un error, como creer que en Twitter está el votante medio español. El PSOE tiene su marco, un marco para la mayoría, donde está cómodo y gana siempre (sanidad, educación, infraestructuras, dependencia, derechos) y donde debe ser firme.

Además es un marco que puede atraer a un voto que llevaba años lejos de las candidaturas socialistas, siempre que se muestre responsabilidad y seriedad. Lo del 135 CE no ayuda.

Encajar golpes

La política es algo serio, por la grave materia de la que se ocupa, pero es también un asunto duro. La política requiere al hombre y a la mujer enteros y han de saber que todo lo que se hace es tanto ambivalente como reversible.

Ambivalente porque cualquier acción puede terminar siendo buena o mala, de modo que hay que exprimir al extremo la capacidad previsiva que el político o la política tengan. Reversible porque cualquier acción puede dirigirse al punto diametralmente opuesto al que se busca.

Los líderes de Podemos han comenzado esta semana a darse cuenta que la política es algo más que ganar siempre. Han empezado a recibir y no les ha gustado. Estaban demasiado acostumbrados a atizar a los demás desde su atril de ser nuevo e inmaculados.

Llegó el día en el que comenzaron a aflorar los pecados pre-originales de las principales caras de la formación y demostraron que no tenían mejor repertorio de respuesta, en el sentido comunicativo y en el sentido ético, que el PP en los mejores tiempos de los papeles de Bárcenas.

Quedan muchos meses para las Elecciones. Y el camino no es que vaya a ser duro para Podemos, va a ser igual de complicado que es para todos. Se les acabó eso de ser nuevos, de tener patente de todo y barra libre en los programas de televisión. Han comenzado a plantar a los medios y puede que llegue el día que los medios les planten a ellos.

Hacer una entrevista a cara de perro, con dos escándalos en tu recién nacido partido, después de dos entrevistas en las que has hecho el ridículo, debió verse como un reto imposible para Iglesias. Pero el haber dejado un montón de minutos libres, con una audiencia récord, solamente dedicados a criticarte sin oposición, no es que haya sido la mejor de las opciones.

El Presidente del Gobierno ha dejado caer que su gran idea para calmar las reivindicaciones independentistas de una parte importante de la sociedad catalana es trasladar el Senado a Barcelona. Creo que al Presidente no se le habría podido ocurrir oferta más ridícula.

Pero lo más simpático, por llamarlo de alguna manera, no es que el Presidente del Gobierno haga gala de su más que demostrada incapacidad para gobernar España, sino que nos proporciona el enésimo capítulo de la serie de contradicciones del Partido Popular.

El último Consejo de Ministro de 2004, aprobó mediante Real Decreto el traslado de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones de Madrid a Barcelona. La derecha mediática montó un escándalo de los suyos (época del Estatut) y los trabajadores, lógicamente, y la Comunidad de Madrid, lógicamente, decidieron recurrir el Real Decreto.

En menos de dos años, un récord para un contencioso-administrativo ante el Tribunal Supremo, éste dicta sentencia y resuelve que el Real Decreto vulnera la legalidad al no justificarse debidamente el traslado precisamente a Barcelona. También aludía a la no concreción del gasto del traslado. En todo caso no toma este argumento como “ratio decidendi” de la sentencia.

El gobierno regional de Madrid había recurrido al argumento constitucional de la capitalidad y el TS, sin entrar en el tema, viene a decir que lo creado en Madrid hay que justificar sacarlo, pero que se pueden crear nuevos órganos fuera de la capital. Algunos órganos de la AGE se movieron de pueblos al término municipal de Madrid para estar cubiertos por la capitalidad. Un segundo Real Decreto, subsanando los errores formales determinantes para el STS, hizo efectivo ese traslado.

Y ahora este genio, cuyo partido recurrió judicialmente el traslado de un simple órgano administrativo, quiere trasladar porque sí una de las cámaras del poder legislativo y casi sin darse cuenta que podría necesitar una reforma constitucional para esta chorrada digna de su talla intelectual.

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