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Culpables

Se aprobó la Ley de consulta y Mas, de acuerdo con esta Ley, ha convocado la llamada consulta del 9N que es un referendum encubierto. El Tribunal Constitucional ha hecho lo único que se puede hacer con la carta magna en la mano: suspender la Ley y el Decreto ante el recurso y la impugnación presentados por el Gobierno.

Entre el sector unionista la estrategia, lejos de ser la de unidad que dictaría el sentido común en esta situación, está marcada por la pronta disposición de ciertos sectores a sacar rédito a corto plazo político de lo que sea, por más que nuevamente estos sectores estén muy confundidos.

Andan buscando a los culpables de que el Parlament de Catalunya haya aprobado la Ley de Consultas y que más haya convocado el 9N. Parten del supuesto erróneo de buscar culpables y no responsables porque consideran que el hecho es intrínsecamente malo, profundamente moral y que la causalidad de tal acto conlleva la culpabilidad.

Catalunya, como otras regiones de España, por su cultura e historia siempre estarán viviendo en una dinámica que vaya desde la pertenencia a la separación. Una dinámica inevitable si no se hace a través de los fusilamientos, las prohibiciones culturales y es más férreo de los heterogobiernos. Si la opresión y el asesinato política e identitario son el instrumento de la inocencia, estaría honrado de ser contado entre los culpables.

Esta pretensión de buscar culpables, señalarlos y de enjuiciarles sumariamente manifiesta una nula comprensión de que las soluciones no se encuentran por esa vía y de que tapar realidades solamente ayudan a que aparezcan problemas asociados al ocultamiento.

Utilizan este recurso, el de la búsqueda de culpables, porque tiene eco en una parte de la sociedad española que no se ha tomado ni se tomará en serio a Catalunya, considerando a los catalanes, sus instituciones y cultura una especie de capricho de niños mal criados.

No estoy a favor ni del referendum sin reforma constitucional, aunque lo llamen consulta, ni de la secesión de Catalunya de España, pero viendo las reacciones de unos cuantos, si fuera catalán, ya sabría qué votar en el caso de poder hacerlo. Y es que no hay como un “zoy español, español, españoool” para que a uno le entren ganas de irse a ser otra cosa, por insegura que pueda ser.

Ada Colau, candidata a la Alcaldía de Barcelona, ha dicho que desde Guanyem “proponemos que los planes urbanísticos tengan que ser aprobados por los vecinos afectados”. Queda bonito, muy de estos tiempos de exasperación de la participación frente a la representación y de sucesivos gobiernos de la derecha, pero creo que es pertinente algún comentario a la propuesta.

En primer lugar los de Guanyem debería indicar si se refieren a algunos planes, a todos o a determinadas decisiones dentro del planeamiento urbanístico. Si se refieren a todos los planes, desde los generales hasta los parciales pasando por los de reforma interior, deberían ser sometidos a refrendo popular.

No es mala idea, dentro de los parámetros ultrarrepresentativos en los que los de Guanyem se mueven, pero dudo que más de tres de ellos hayan leído nunca un plan. Es algo horroroso, lleno de cuestiones técnicas propias de ingenieros y arquitectos, por no mencionar los obvios tecnicismos jurídicos. Pero bueno, suponemos que en la Barcelona de Guanyem todo el mundo dejará de ver la televisión, salir a cenar o de copas, ir a ver al Barça o al Espanyol para leerse con todo detenimiento el nuevo plan general.

Ahora parémosnos en que el Ayuntamiento quiere reformar una zona completamente. La ejecución del plan conlleva, como en muchas ocasiones ha ocurrido, la expropiación, indemnización y realojo de los vecinos que allí viven. Como los afectados, en este caso, los que van a ser los expropiados tienen que aprobar la norma que les afecta, ellos son los que les van a poner el precio que quieran a sus viviendas, locales, solares o plazas de aparcamiento.

La actual legalidad urbanística prevé información pública y alegaciones de los ciudadanos en el trámite de los proyectos de planes y en sus modificaciones. Debe ser desde Guanyem han detectado que son miles los ciudadanos que piden copias de los proyectos y que presentan alegaciones que el siguiente paso lógico es darles la decisión final. Esa misma legalidad nos considera que todos tenemos un interés legítimo en cuestiones urbanísticas y que por tanto podemos recurrir las decisiones: ¿hay que los ciudadanos no hacen otra cosa que recurrir planeamientos sospechosos?

¿Creen en serio desde Guanyem que la aprobación de los vecinos acabaría con la especulación inmobiliaria a través del planeamiento urbanístico, con el enriquecimiento de unos a costa de los demás?

Los vecinos afectados normalmente han estado a favor de las propelías urbanísticas porque las han identificado con el progreso económico, con más y mejores puestos de trabajo, con mayores oportunidades para sus hijos. Por el contrario los que se han opuestos a esos excesos han sido insultados o agredidos (especialmente los ecologistas) o han perdido las elecciones o han sido derrotado con mayor humillación aún. Los ciudadanos tienen oídos muy finos a soluciones fáciles y simples y las que aportan los que promueven oscuridades urbanísticas son de las mejores, porque muchas veces traen dinero rápido.

Por primera vez el INE ha computado la prostitución en España y aporta más de 3.100.000.000 € a nuestro PIB. Según ya se informó, los estadísticos y los funcionarios del INE han llenado de anécdotas sus cenas navideñas a costa de la medición de la participación de la prostitución en el PIB español.

Las cifras en sí mismas, aunque grandes, no dicen nada cuando no son comparadas con otras y por tanto se pone esta cuantía en relación con otras cuantías, correspondiente al coste de otros servicios que también pagamos.

Con los más de 3.100.000.000 € cubriríamos totalmente el presupuesto del Ayuntamiento de Barcelona para 2014 y todavía nos sobrarían doscientos milloncejos y pagaríamos la deuda del Ayuntamiento de Madrid durante tres años. Igualmente podríamos cubrir los presupuestos para 2014 de los ayuntamientos de Valencia (735 mill.), Sevilla (801 mill.), Málaga (562 mill.), Zaragoza (671 mill.) y Murcia (391 mill.).

La cuantía que aporta la prostitución al PIB español es superior al doble de la cuantía de becas y ayudas al estudio del Ministerio de Educación e iguala a la suma de los presupuestos de los ministerios de Justicia y Asuntos Exteriores. Podría tener ciento treinta y uno tribunales constitucionales más o mantener el que tenemos por ciento treinta y un años más.

Es cuatro veces más de lo que prevé hasta Interior en Seguridad Vial, doscientas treinta veces lo que se le gasta el Estado en la protección de datos personales, 1.6 veces lo que se le paga a todos los guardias civiles de España y 1.5 lo que se paga a todos los policías nacionales.

Con los 3.100.000.000 € podríamos publicar el BOE todos los días durante el próximo siglo, pagar ocho días de nuestra deuda este año, mantener durante veinticuatro años los grandes museos nacionales y mantener operativa y con apoyo logístico a nuestras Fuerzas Armadas durante doce meses.

Podríamos pagar toda la deuda para este año de la Comunidad Andaluza o dos tercios de la deuda de la Comunidad de Madrid o el 40% de la deuda autonómica catalana para 2014.

Esta cuantía equivale a casi veintiocho días de todo el petróleo consumido por España, lo que cuesta hacer funcionar veinte años los ferrocarriles de la Generalitat Valenciana y casi diez años y medio los de la Generalitat Catalana. Corresponde al costo del Consorcio de Transporte de la Comunidad de Madrid durante tres años y tres meses y once años de consignación presupuestaria al Canal de Isabel II.

Los 3.100.000.000 € son el doble de todo el presupuestos de la Comunidad Autónoma de La Rioja. Sería suficiente para financiar durante casi quince meses Osadiketza y la Junta de Extremadura podría tener dinero para su partida de saneamiento y abastecimiento de aguas durante 75 años.

Es 22.69 veces lo que cuesta el Catrastro Inmobiliario y sesenta veces y media lo que gastamos en seguridad nuclear. Se podría multiplicar por seis el presupuesto de la Universidad Complutense de Madrid.

Los 3.100.000.000 € del sector de la prostitución equivalen a año y medio de las pensiones no contributivas y de las prestaciones asistenciales de la Seguridad Social, al gasto educativo de algo más 8.100.000 familias y al gasto sanitario de más de 3.500.000 familias.

[Fuentes: Los datos de los Presupuestos Generales del Estado para 2014 y de los presupuestos de las corporaciones locales que se pueden consultar en la web de la Secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos; los gastos familiares se han hecho a partir de la última encuesta de presupuestos familiares publicada por el INE, los datos de las comunidades autónomas de la publicación en el BOE de sus respectivas leyes de presupuestos y el de la UCM de su web]

Relativismo moral

En vísperas de las Elecciones Generales de 1993 Carlos Amigo Vallejo, arzobispo de Sevilla aunque todavía no era cardenal, declaró a la prensa que el aborto no eran el único criterio que un católico debería tener en mente a la hora de decidir su voto. Una afirmación tan ambigua que fue asumida como un apoyo a los partidos que apoyaban la legislación entonces vigente del aborto como aquellos que decían que lo iban a ilegalizar pero que todo el mundo sabía que nunca lo iban a hacer.

La Iglesia Católica ha mantenido que el aborto afecta a un principio moral supremo que es la vida. En consecuencia la Iglesia debería estar rechazando la decisión de Rajoy y movilizando a sus bases y a sus medios de comunicación a favor de otras opciones políticas. Pero no lo hace porque, como dice Escolar, si rechazasen al PP grandes temas como la inmunidad fiscal y los conciertos educativos quedarían casi huérfanos de apoyo en el Parlamento.

Y es ahora donde cobra sentido pleno y pierde ambigüedad la frase del ahora cardenal Amigo Vallejo: hay que votar al Partido Popular porque si bien el aborto es importante, no es lo único en juego para la Iglesia Católica. La consecuencia de todo ello es que la praxis muestra que la defensa de la vida no es un principio supremo para la Iglesia Católica en España, sino a lo más uno de sus temas fundamentales, pero que tiene que encontrar acomodo con otros.

La próxima vez que saquen el tema del aborto hay que preguntarle a los obispos por las causas de no pedir un voto de castigo contra el Partido Popular y manifestar que ellos juegan al mismo relativismo moral que el que en sus documentos critican.

Parte de la maduración como persona pasa de la aceptación de los límites a nuestras acciones y proyectos, de que todo exige un sacrificio y que normalmente las cosas tienen un precio. Este proceso que todos llevamos a cabo en nuestras vidas personales no lo trasladamos a la sociedad en la que vivimos y a las decisiones que tomamos como sociedad.

Alimentamos sobre el Estado sueños de omnipotencia. Creemos que el Estado lo puede todo sin que haya contrapartidas proporcionales a lo que exigimos. Deseamos la mejor sanidad del mundo, autopistas estupendo que no autovías y gratuitas, pensiones dignas, una educación de alto nivel y prestaciones que sean una seguridad para todos y, sobre todo, que nos bajen los impuestos y las tasas buscando la utopía del “todo gratis”.

La falsa idea de que los impuestos no son necesarios, alimentada en cuarenta años de Franquismo, ha calado tan honda en la sociedad que los españoles deslindan afectivamente, aunque lo pesan intelectualmente, que el Estado necesita ser financiado y que ya no se puede poder a fabricar pesetas y crear monopolios como en años pretéritos. El otro día en “Agenda Pública” lo decían mejor que yo.

El problema que tenemos, ya en el plano político, es que las dos narrativas principales en estos meses, la del PP y la de Podemos, coinciden en no afrontar claramente la necesidad de financiar los servicios públicos, si es que queremos tenerlos.

La narrativa de los populares es deudora de la curva de Laffer, teoría que ha provocado el crecimiento endeudamiento y del déficit en los Estados Unidos desde la época Reagan. En síntesis dice que si bajas los impuestos, subirá la recaudación porque habrá más dinero en el mercado, más operaciones que podrás gravar con impuestos.

Con algunas excepciones parece que la curva de Laffer nunca ha arrojado los resultados previstos, lo cual a los populares no les importa, porque esta hipótesis les permite desconectar el mantenimiento de los servicios públicos de la recaudación tributaria.

La segunda narrativa dominante, la de Podemos y la de todos los cabreados de este país, se basa en la idea de que quitando las pensiones a los diputados, bajándole el sueldos a los ministros y poniendo impuestos salvajes a la banca (porque no existe peligro de que trasladen su sede social y su tributación a Luxemburgo) se resuelve todo el problema fiscal español.

Es cierto que el sistema tributario está a bastante distancia de cumplir con la exigencia constitucional de progresividad, pero también es cierto que tres o cuatro medidas o, peor aún, unos impuestos confiscatorios tampoco son la solución.

La tercera narrativa, la socialdemócrata, la de considerar a los ciudadanos personas adultas a las que se les cuenta las cosas como son, está en silencio, acomplejada, viendo como unos y otros, con palabras diferentes, destruyen lo que ella ha edificado y sin arrestos siquiera para hacer una defensa visceral. El partido socialdemócrata español, el PSOE, prefiere hablar de toros y de temas periféricos en vez de afrontar los temas económicos y fiscales que son las claves de nuestro futuro.

Democracia secuestrada

Alguna vez saldremos de esta crisis. Espero que no nos convirtamos en una segunda Argentina, pero solamente queda el deseo. Esta crisis está siendo una nueva ocasión perdida a pesar del dolor que está produciendo. Esta crisis no nos ha llevado a plantear revisiones profundas y sensatas de nuestro país y su economía, política, sociedad y reglas; esta crisis lo único que ha aportado al debate es la elevación de la simplificación binómica a hallazgo ideológico.

He leído con mucha atención la entrevista a Belén Barreiro que Jot Down publica. Ella sabe de política mucho más de lo que yo podré llegar a conocer en varias vidas, pero ello no me impide tener la osadía de discrepar con ella e incluso publicar mi discrepancia.

Insiste Barreiro en la idea de que vivimos en una “democracia secuestrada”, en la que el gobierno y los representantes elegidos por los ciudadanos no tienen todo el poder y que normalmente solamente pueden ejecutar los dictados de la Unión Europeo, del FMI o de otras organizaciones e instituciones similares.

La soberanía plena es solamente una hipótesis de trabajo que se emplea en Derecho Internacional, conscientes todos de que no deja de ser una “Fictio Iuris”. No hay Estado en el mundo que pueda tomar libérrimamente sus decisiones independientemente de los actores nacionales e internacionales o de la más simple agenda de política interna. Pero tampoco ha habido dirigente político que realmente haya tenido un poder absoluto, un poder que no haya necesitado contar con nadie ni que haya tenido límites.

Es evidente que ningún régimen tiene un margen de poder absoluto, aunque ello no puede conllevar que no haya habido ni haya regímenes títeres. La cuestión es si lo somos o no. Los españoles podemos decidir si queremos que no se siga pagando prestación y subsidio por desempleo, que los servicios sanitarios sean todos de pago de la totalidad del coste y que transformar todas las autovías en vías de peaje. Así no necesitaríamos dinero de otros y podríamos hacer lo que nos viniera en gana.

Ser consecuente con nuestras opciones como país y como sociedad nos lleva a tener un margen mayor de opción, pero eso no quiere decir que nuestra democracia esté secuestrada, sino que nuestra democracia es madura y que frente a un totipotencia adolescente prefiere los márgenes de la sensatez.

Sin margen de improvisación

Monica Oltra comentaba que Podemos, frente a otros partidos todavía minoritarios, contaba con la enorme ventaja de tener un nutrido grupo de politólogos que saben qué hacer para organizar y poner en marcha con eficacia un partido nacional y que aproveche su momento político.

Ayer a través de cuartopoder.es conocí el borrador del documento de estrategia electoral de este partido político al que denominan “Principios Políticos”. La gran decisión a la que se enfrentan es la participación o no en los procesos electorales previos a las Elecciones Generales.

Y la decisión es muy inteligente: presentarse a las Elecciones Autonómicas donde las haya y no a las Elecciones Municipales. La diferente decisión depende del número de candidaturas que hay que conformar. Ellos lo dicen muy claro: no tienen tiempo a presentar candidaturas de personas de fiar en todos los municipios donde hay militantes que quieran y meter la pata en la selección de los futuros concejales serían un suicidio para el partido.

Podemos está en la cresta de la ola. Resabiados de todos los partidos que no quieren dejar su corporación local, que quieren volver a ella y todo tipo de “colmillos retorcidos” han puesto su proa en este nuevo partido.

El sistema de primarias les facilita el desembarco, porque en muchas localidades no hay estructura de Podemos (los resabiados y los “colmillos” la crean y la cierran a cualquier intruso) y donde la hay en muchas ocasiones está llena de idealistas que no se dan cuenta que trescientas altas a la vez es un bonita forma de entregarle la formación a estos especialistas del cabildeo local.

Algo de esto le pasó en las últimas municipales a UPyD: en muchas localidades presentaron a personas “demasiado conocidas” por sus conciudadanos y esto afectó tanto a los resultados como al crédito del partido.

El segundo motivo, ya no tan explícito, es que la articulación de un proyecto municipal es mucho más compleja que la de un proyecto nacional o autonómico. La narrativa de “casta contra ciudadanos” no tiene especial sentido en los municipios donde los temas principales son es el asfaltados de las calles, la frecuencia de recogida de basuras o la iluminación de las calles.

Además la deficiente financiación de los ayuntamientos haría que los de Podemos que gobernasen tuvieran que tomar decisiones tan de la casta como subir los impuestos o dejar de prestar determinados servicios. Saber qué se puede aportar en líneas generales a la vida municipales desde un proyecto político y que ese aporte sea general en todo el país no es cuestión fácil y desde luego no debe ser improvisada o dejada toda ella a decisiones locales.

Podemos explota una narrativa de la discusión, del debate en asambleas abiertas, de la permanencia del poder en la base, pero su narrativa es diferente a la gestión del partido que está bien llevada, pulcramente ejecutada en los detalles y que es absolutamente consciente de los problemas que el partido tiene que afrontar.

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