Comparando universidades públicas con universidades privadas

El otro día se publicó una nueva edición del esperado/temido ranking de Shangai de Universidades. Aunque la media ha sido superior a otros años, la cuestión de no tener ninguna universidad dentro de las cien mejores plantea reflexiones, unas serias y otras de “todo a un euro”.

Leí un artículo en el que se comparaba el modelo de las universidades públicas con el de las escuelas de negocio españolas que suelen estar en la parte de arriba de los rankings internacionales de su ramo. Y aquí debería haber terminado la comparación, porque una escuela de negocios y una universidad se parecen tanto como una guardería y un ciclo formativo de mecánica.

Las escuelas de negocio no forman docentes e investigadores, están especializada en la docencia de lo que podríamos llamar una FP de altísimo nivel y todo en ellas es a corto o medio plazo a lo sumo. Pero la comparación entre el modelo público y privado puede hacerse, mientras se compare correctamente, esto es, se compare lo comparable.

Nadie ha reparado, o al menos yo no lo he leído, en que ninguna de las más de veinticinco universidades privadas está entre las quinientas mejores del mundo. Los universidades privadas no tienen los inconvenientes que generalmente se piensa que gravan a las públicas: funcionariado, falta de la cultura de evaluación o no selección del alumnado. No los tienen y no hay ninguna que esté entre las quinientas mejores.

¿No merece la Universidad en España una reflexión más profunda que la titularidad de la institución?

La función de controlar

Una de las funciones que la tradición liberal le atribuyen a las asambleas representativas, junto al ejercicio del poder legislativo, es el control del gobierno o poder ejecutivo. Realmente no toda la asamblea representativa está interesada en controlar al gobierno, sino una parte que por lo general es minoritaria, lo que conocemos bajo el término de “oposición”.

Resultado muy llamativo que quiénes normalmente no desean ser controlados (los diputados del partido que sostiene al gobierno) decidan si los que quieren controlar pueden hacerlo (los diputados de la oposición). Dado que los gobiernos normalmente están sostenidos por mayorías suficientes, son estos a través de sus diputados los que deciden cuánto control están dispuestos a asumir.

Dado que el control es solamente del interés de la opisición, y trascendiendo un parlamentarismo imaginario, sería deseable que la decisión de las comparecencias y otras iniciativas de control solamente estuvieran en manos de los diputados de la oposición.

¿Sería una opción antidemocrática por ser antimayoritaria? No. Porque el control no tiene efectos normativos sobre los ciudadanos y todo lo que lo tuviera debería requerir la participación de todos los diputados y porque impedir a los diputados de la oposición controlar la labor del ejecutivo con la mayoría sí es antidemocrático, como estamos acostumbrados.

Los derechos de las minorías evidentemente no puede subvertir los de la mayoría, pero impedir una función inherente a la separación de poderes no es parte de los derechos de mayoría.

¿Cabría conceder al poder ejecutivo algún poder de veto en analogía a los que tiene en la tramitación presupuestaria? Sería posible aunque las personas, causas y documentos deberían estar tasados con un criterio restrictivo.

 

Cuatro candidatos

Mientras que me hacía eco de los primeros pasos de la posible campaña presidencial del Vicepresidente Joe Biden pensaba que en las primarias tanto de republicanos como de demócratas hay dos candidatos con fuerza, que no van a conseguir la nominación, pero que bien pueden a querer optar por probar la candidatura en solitario.

Trump se está viendo arriba en las encuestas y, aunque al final no vaya a ningún sitio, puede que sea aliciente a su ego para intentar probar como independiente con una candidatura independiente, que incomodo y tire aún más a la derecha al candidato republicano. A Trump se le supone capacidad para financiarse, pero eso lo tendría que demostrar en los gastos de un costosísima campaña presidencial completa.

El otro, y éste por el lado demócrata, es Sander. Es un demócrata ocasional que nunca ha sido miembros del Partido, que habitualmente ha batido a candidatos demócratas y que ha tenido duras y habituales palabras contra estos. En el caso de que el respaldo del ala izquierdista del electorado demócrata fuera contundente, a pesar de la derrota, cabría plantearse saltar como independiente, aunque es presumible que sus problemas de financiación y de viabilidad lastren su campaña. Él escoraría la campaña de los demócratas hacia la izquierda.

Si ésta hipótesis se hiciera realidad, sería simpático ver cómo los candidatos de los dos principales partidos tienen que luchar por el centro político, donde están los votos, mientras que tienen que cuidar a los sectores más ideologizados de su electorado como en las primarias.

Hay que recordar que en los Estados Unidos presentarse como independiente o por un tercer partido no es nada fácil, dado que las leyes electorales de cada estado impone condiciones diferentes, y a veces leoninas, para presentar candidaturas en esos estados. Para estar a cada especificidad estatal e incluso condal hay que tener un equipo especializado y muy eficiente que cuesta dinero.

Palabras que desde hoy utilizaré menos

Si cada sitio tiene un vocabulario específico, también se da que juntos a las palabras y acepciones dialectales hay usos de las palabras y acepciones de la lengua estándar que se intensifican. Lo mismo sucede con las expresiones.

El 24 de junio de 2004 vine por primera vez a Ceuta para hacer unas oposiciones. Hoy dejo Ceuta. Las oposiciones fueron muy bien. Quiero hacer una humilde recopilación de esos términos que, por mi traslado a la Península, utilizaré menos y que definen mi experiencia ceutí y en cierta medida a la propia Ceuta siempre vista desde mi subjetividad. También incluiré algún nombre propio, de organismo y comercial.

Acciona, Aguasvivas, Aróstegui, Asamblea de Ceuta, Atún [rojo], Auditorio del Revellín, Autoridad Portuaria, Balearia, Benzú, Bleeee, Breua, Brigadas Verdes, Buquebus, Campero de corazones, Carrillo, Certificado de Residencia, CETI, Chicken Party, Colas de Correos, Comandancia General, Compensación del IPSI, Consignataria, Corte en el Estrecho, Cuesta de La Legión, Cuesta del Recinto, Dariya, Devolución del IVA, DUA, Edificio Sindical, El Chorrillo, El Delegado, El Día del Borrego, El Director Provincial, El Sardinero, El Tarajal, Empadronamiento, Emvicesa, Escolarización, Estoy esperando un pabellón, Estoy esperando un piso, Euroferry, Extrarradio, Federación de Vecinos, FRS, Hadú, INGESA, IPSI, La carta verde del coche, La izada, La Legión, La Manzana del Rebellín, La Marina, La Rivera, Lejías, Levante, Loma Colmenar, MEC, Monte Hacho, Murallas Reales, Palacio Autonómico, Parque Marítimo, Pastela, Periferia, Perímetro Fronterizo, Pinchopollo, Plan de Empleo, Plaza de los Reyes, Poblado Marinero, Poniente, Porteadoras, Presidente de barrio, Procesa, Puentecristo, Puerto, Régimen Fiscal Especial, Regulares, Safi, Saltar a levante, Saltar a poniente, Sama, Servicios Tributarios, Temporal en el Estrecho, UIR, Vivas, Volaores, Windgurú.

Midiendo la calidad de las encuestas

538 es una magnífica web de análisis de encuestas y de predicciones electorales que lleva clavados algunos resultados electorales en los EEUU. Comenzó como un blog, luego ese blog pasó a editarse dentro del portal de The New York Times. Se ha convertido en una autoridad en la materia.

538 se ha ampliado más allá de su contenido inicial y me ha interesado que han confeccionado una calificación de la calidad de las encuestas según unos parámetros. Le otorgan a cada empresa encuestadora u organismo encuestador una calificación correspondiente con el sistema académico de notas en los EEUU.

No sería una mala idea que en alguna de las webs españolas en las que se trabaja con encuesta se hiciera algo similar para que así quien quisiera pudiera tener una orientación sobre la calidad de la encuesta.

Reabrir las heridas de la Historia

Los padecimientos de los chinos y de los coreanos durante la Segunda Guerra Mundial fueron tremendos. La distancia geográfica, cultural y la cercanía de los horrores nazis han oscurecido en nuestro entorno las terribles acciones de los nipones durante los largos años de la Guerra. Los japoneses despreciaban a las demás razas y se comportaron conforme al desprecio que les tenían.

En el 70ª Aniversario de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico el gobierno japonés ha perdido perdón pero los gobiernos surcoreano y chino, dos países en los que más se ensañaron los japoneses, consideran que son disculpas puramente formales y que no reflejan un cambio en la valoración de la acción de los japoneneses. De hecho hay cientos de muestras de que realmente consideran héroes a los criminales de guerra y que el desprecio que sentían por los otros pueblos asiáticos siguen intacto.

Si esto sucediera en España, el gobierno estaría diciendo que los que quieren que se pida perdón están removiendo la Historia y que quieren un nuevo enfrentamiento.

Representando la mayoría social

Se han publicado muchos análisis del último Barómetro del CIS. Lo más significativo, a mi modo de entender, es que se perfila una mayoría de española en torno al centro político que sin las cuentas le salen van a formar el próximo gobierno de España.

PSOE y Ciudadanos son los dos socios de gobierno preferidos por los encuestados y ello unido a la gran mayoría de españoles que quieren ver al PP fuera de La Moncloa, hacen que un gobierno vertebrado sobre estas dos formaciones tenga muchas posibilidades de salir adelante.

La necesidad de un tercer socio la dictarán los electores. Cualquier posibilidad que aporte verdadera estabilidad pasa por hacer entrar a un partido fuera de la moderación que quieren los españoles. La entrada de la derecha dura que representa el Partido Popular haría matemáticamente innecesario a Ciudadanos y supondría un coste altísimo e inasumible para el PSOE; la entrada de Podemos desplazaría el centro del futuro gobierno, le daría estabilidad e institucionalizaría aún más a los podemitas.

Podemos y Ciudadanos tienen en común considerar que el actual sistema político tiene elementos agotados que tienen que cambiar; Ciudadanos y el PSOE tienen en común una perspectiva de la sociedades desde la libertad; PSOE y Podemos una concepción del Estado como actor económico en favor de los sectores más débiles. No habría un elemento en común a todo el gobierno, pero si cumplirían con los requerimiento del “aire de familia” wittgenstiniano, que no es poco.