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Hoy he publicado mi segunda colaboración o aportación a la Revista Cultural “Amanece Metrópolis”.

Por si os interesa, se titula Horror del mal.

El voto y la apuesta

Tweet Angel Calleja UPyD
Decía Ángel Calleja, periodista de 20 minutos, que la oposición realizada por los concejales y diputados magentas en el Ayuntamiento y en la Comunidad de Madrid había sido algo más que buena.

Sigo a Ángel en Twitter hace bastante tiempo. Me parece un informador consistente y si él dice que ha sido una buena oposición, es que lo ha sido. ¿Entonces por qué van a desaparecer totalmente para ser sustituidos por un partido, Ciudadanos, que todavía son una incógnita?

El votante de UPyD demostrará que es un votante del capricho, del triunfo rápido, al que realmente no le importa si la política hecha es buena o no, sino que le preocupa más votar siempre a un partido en alza, a una alternativa a algo, que se desvanecerá cuando no se consigan rápidamente los máximos objetivos.

En el caso de Madrid, tanto municipio como comunidad, ateniéndonos al juicio de Ángel Calleja y suponiendo que los votantes de UPyD eran gente sensatas, éste partido debería mantener al menos el mismo resultado, incluso a pesar del ego inmenso de Rosa Díez, porque tienen más elementos de juicio sobre lo acertado o no de su voto que la lideresa magente.

La triste realidad es que la inmensa mayoría de ellos no han seguido la política local y la regional desde 2011. No han visto un pleno ni de un Asamblea ni del Ayuntamiento. Buscan, como dije antes, un nuevo estímulo político a la hora de votar y ellos quieren acertar, quieren votar al que vaya a dar la campanada. La clásica confusión del voto con una apuesta deportiva.

Muchos partidos presentan ante los medios y la ciudadanía sus flamantes códigos éticos. Estos códigos suelen ser una sucesión de normas establecidas por cada organización política que sus candidatos y cargos públicos deben cumplir y si no lo hacen serán cesado y/o expulsados del partido en cuestión.

Estas normas suelen ser una recopilación de buenas intenciones y de tareas hercúleas que difícilmente puedan cumplirse sensatamente si se consigue gobernar. En muchas ocasiones la regulación es absolutamente minuciosa, detallista y barroca.

Las normas contenidas en estos códigos éticos no son normas morales, sino normales jurídicas. En primer lugar, de encontrarnos ante una forma de moralidad, nos encontraríamos ante una moralidad heterónoma y material, donde una entidad (el partido) no solamente dice qué es el bien o el mal, sino que concreta qué acciones son buenas o malas.

Si estas normas fueran heterónomas y materiales bien podría ser morales, aunque un kantiano moderado como es servidor difícilmente la acepte como la mejor de la situación para un partido que me va a presentar a unos señores/as a mi consideración para que yo me fíe de ellos dándoles mi voto.

El partido ha demostrado que ellos no se confían en sus propios candidatos desde el momento en el que se ven impelidos a decirles qué estás bien y qué está mal en la convicción de que dejamos a su propio juicio serán incapaces o directamente se corromperán.

Pero no son normas morales porque establecen consecuencias jurídicas en forma de sanción disciplinaria del partido en caso de incumplimiento. Una norma moral en sentido estricto no tiene sanción, ni premio, aunque en ocasiones dé la impresión de tener sanción o premio por coincidir el mandato concreto con el contenido en normas jurídicas, sociales o religiosas.

Aquí la relación con la consecuencia sancionadora no deviene de la coincidencia respecto al mandato concreto de los contenidos de normas de tipos diferentes, sino que se establece directamente, de modo que todos dicen que “si no cumples con las normas del código ético, entonces dimites o te echamos (si podemos)”.

De modo que nos encontramos con normas, dirigidas a un conjunto de personas indeterminadas que prevé una sanción y que han sido dictadas por los órganos responsables de crear las disposiciones de funcionamiento de ese partido político. Esto son normas jurídicas y los códigos éticos son códigos jurídicos, aunque sus normas solamente tengan validez para los candidatos de un partido en una periodo determinado y en una convocatoria concreta.

 

Una de las características más fuertes de la Neopolítica es su madrileñocentrismo, esto es, confundir Madrid y su dinámica política con la del resto del país. Muchos de estos partidos tiemblan si en Madrid (y Ciudadanos también en Barcelona) una encuesta no les pone por encima del 20%, cosa que les trae casi sin cuidado cuando sucede en casi todas las provincias del país.

Los partidos de la Neopolítica hace esto porque tienen una fuerte concentración del voto en la Comunidad de Madrid.

Alguien podría decir que es normal, porque siendo Madrid la circunscripción más poblada es normal que sea la principal fuente de votos. Esta objeción tiene razón en término generales, pero se desvanece cuando bajamos a los datos.

Si tomamos como referente las primeras elecciones nacionales de la Neopolítica, las Europeas de mayo de 2014, observamos que en la Comunidad de Madrid se emitieron el 14,13% de los votos válidos, pero cada uno de los cuatro partidos y coaliciones estudiados los votos conseguidos en Madrid respecto al conjunto nacional de sus votos es superior al reparto de los votantes en la provincias. Estos resultados en Madrid no se igualan en ninguna otra Comunidad y solamente se producen en la provincia de Zaragoza.

Si nos fijamos en los datos de Andalucía, las proporción de votos recibidos por los neopartidos está por debajo de lo que representa la provincia dentro de los votantes españoles con tres excepciones (Cádiz para Podemos y Granada y Málaga para Vox).

Estos datos contextualizan bastante el fracaso de Podemos en las elecciones del 22M sobre sus previsiones y que las encuestas estimarán para Ciudadanos un resultado mejor que el finalmente tuvo.


PesoRelativo
No cabe descartar que buena parte de los votos de los neopartidos estén concentrados en la Comunidad de Madrid, donde el rendimiento es limitado de cara a una Generales ya que solamente se repartirán 36 diputados, concretamente el 10,29%. Si un partido compite con más del 20% de sus votos por ese 10,29% de diputados, emplearán en la capital votos que no podrán contar en otras circunscripciones.

Cuadros como éste y otros centrados en las Generales son fundamentales junto a otros datos a la hora de pasar de la intención de voto y la simpatía a la estimación de voto. Eso que llaman cocina.

Carlos Fabra presidió la Diputación Provincial de Castellón de 1995 a 2011. El número de causas abiertas en los juzgados de Castellón era ingente, porque correspondía la instrucción a los juzgados de primera instancia del lugar donde presuntamente se habían cometido los delitos. Esto era así porque Carlos Fabra no estaba aforado pues ningún aforamiento corresponde a los presidentes de las diputaciones.

Las instrucciones se eternizaron y algunas investigaciones abiertas, que no se habían convertido en imputación contra él, prescribieron. La dilación de las instrucciones no solamente se debía al colapso generalizado de la Justicia española, sino a que los jueces que servían esos juzgados, solicitaban traslado. Había quien decía que hubieran pasado nueve jueces y cuatro fiscales no era debido al azar.

Si Carlos Fabra hubiera estado aforado las instrucciones y las enjuiciamientos hubieran sido más rápidos.

Un conjunto de circunstancias terminó de forma extraña la larguísima etapa de Ramón Luis Valcárce como Presidente de la R. de Murcia con la excusas de la imposibilidad de seguir siendo jefe del ejecutivo regional y candidato al Europarlamento (como si éste último le importase a alguien).

El señalado delfín del presidente murciano tenía algunos problemillas en forma de imputación, de modo que no parecía recomendable hacer de él el sucesor del Varcálce antes de poder solucionar esta cuestión. Fue investido Alberto Garre, un diputado de segunda fila, que no había nunca formado parte del gobierno regional y que no tenía control del partido fuera del municipio de Torre-Pacheco.

La prensa regional estuvo meses planteando públicamente cuándo el delfín sería desimputado y la lentitud del juzgado instructor en desimputarlo. El magistrado estaba tardando demasiado y multiplicaron los comentarios, artículos, titulares mientras que Garre acariciaba la idea de ser el candidato si el delfín no conseguía la desimputación a tiempo, hasta el punto que el líder del PP de la R. de Murcia tuvo que recordarle cuál era su papel. Llegó la desimputación y el ex alcalde de Puerto Lumbreras, Pedro Antonio Sánchez, es el candidato popular a la Presidencia de la Región de Murcia.

Su inmediato predecesor, Garre, no ha sido siquiera incluído en la lista a la Asamblea Regional, desactivándolo completamente como posible líder de una facción díscola o como candidato de recambio que los posibles socios de gobierno pudieran reclamar durante las negociaciones con los populares. Lo harán senador o irá en la lista al Congreso, pero sus opciones de ser más que un Presidente interino han desaparecido.

Narrativa helénica

Los de Podemos tiene muy claro que construir el discurso sobre el que se articula el debate político te da una ventaja interesante sobre tus adversarios.

No olvidemos que consiguieron hacer temblar los cimientos de la comunicación política española con lo de la “casta”. Durante semanas los gabinetes de comunicación se estrujaron los sesos para sacar términos capaces de neutralizarlos.

Tuvieron que optar por una estrategia más lenta como es el desgaste por el paso del tiempo y otra más agresiva como ha sido el uso humorístico y saturante por parte de los contrarios gastó el término hasta el punto que emplearlo ahora en serio es algo ridículo.

Ahora hablan de los ”de abajo” (lo usan poco porque nadie quiere que consideren bajuno) y de la “gente”, que es un término mucho más indeterminado y hasta equívoco que “casta”.

Se ha identificado a Podemos con Venezuela por la obvia razón de que sus principales líderes han sido asesores contratados por el gobierno de Caracas. Como ya dije en una entrada anterior esta comparación no puede traer nada bueno porque Chávez, Maduro y lo bolivariano son vistos como algo de cuarta categoría por la mayoría de los españoles y porque además de Venezuela los adversarios políticos de Podemos pueden reportar todas las desgracias que quieran para minar a sus admiradores e imitadores españoles.

Podemos desciende en las encuesta desde el inicio de 2015. Y La Sexta acude nuevamente al rescate programando en su programa de más audiencia una entrevista nada crítica con Varoufakis, ministro de finanzas de Grecia.

Los gobernantes venezolanos y su régimen son objeto de burla para los españoles.

En cambios los griegos despiertan en nosotros más empatía, pese o gracias a que no compartimos lengua. Es fácil sentirse como los griegos porque compartimos la misma categoría de pertenecientes de favor a un grupo selecto.

Varoufakis es una persona que sabe de lo que habla, se expresa correctamente y argumenta. No quiero decir que tenga razón y que no emplee muchas medias verdades, sino que lo que dice lo dice bien y es fácil comenzar una discusión mental como réplica a sus palabras.

Como Venezuela está asociada a Podemos, también lo está Grecia. El propio primer ministro cometió el error de meterse en la política española apoyando a Pablo Iglesias. Lo que sucede es que los dirigentes de Syriza son personas bastante más presentable y con mejores cabezas que los equivalente venezolanos, de modo que la asociación es siempre beneficiosa. Si Grecia o el gobierno griego sufren un revés, Podemos sube porque es un ataque de los poderosos contra la “gente”; si Grecia o su gobierno triunfa, es la victoria de las políticas defendidas por Podemos.

Éste es el motivo por el que defiendo que dedicar a un programa de Varoufakis, cuando hace varias semanas has hecho un monográfico sobre Grecia sacando por sorpresa a Errejón, es que trabajas sobre la asociación antes señalada de Podemos y Syriza. Por este mismo motivo es por el que bramaron los podemitas cuando Antena 3 dedica un “En tierra hostil” a Venezuela.

¿Comparte Varoufakis o Syriza el programa de Podemos? Es irrelevante. Lo importante es la identificación narrativa y las consecuencias de ésta.

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