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La gente de UPyD anda asaz loca, como es habitual en ellos cuando lo toman con algo, con la necesidad de acabar con la existencia de los pequeños municipios para ahorrar gastos. El problema también habitual en esa formación consistente en ser demasiado urbanita, por más que el único municipio que gobierne sea casi mínimo y eminentemente rural.

En muchas ocasiones no se dan cuenta que estos municipios independientes, muy pequeños, casi no prestan servicios a los ciudadanos, pues eso lo hacen diputaciones y mancomunidades, y que la administración local consta normalmente de un solo trabajador que, aún unificándose el municipio con otros, seguiría manteniendo abierta la oficina municipal que le ahorraría kilometradas a los habitantes, generalmente personas de bastante edad. Alcaldes y concejales no suelen cobrar nada casi nunca.

Lo que me sorprende que se dejen fuera los amigos de UPyD son municipios con decenas de miles de habitantes, unidos físicamente a otros, generalmente en las conurbaciones, donde los servicios y su gestión cambia en ocasiones de una calle a otra y donde sí una unificación municipal reduciría costes administrativos, de corporación y de gestión, eso sí, a cambio de alejar la toma de decisiones de los ciudadanos.

El ministro de Justicia ha anunciado el programa de su Ministerio ante la Comisión del Congreso encargada de su ramo. Ha hecho anuncio de todo tipo, dentro del tostón que suele ser este Ministerio, por lo que merece un comentario aparte. Para seguiré la nota de prensa del Ministerio de Justicia, ya que el Diario de Sesiones de hoy aún no está en la web del Congreso.

Anuncio de reforma de la elección del CGPJ. Ésta es una cuestión infinita que nada tiene que ver con la buena marcha de la Justicia y mucho con el corporativismo de los jueces y magistrados españoles y con la composición ideológicamente conservadora de nuestra Judicatura. Al PP y a Gallardón les da igual a quien puedan elegir los jueces y magistrados porque siempre elegirán a alguien de los suyos y a alguien aún más de los suyos.

El ministro Ruiz-Gallardón ha mostrado que lo que él entiende más importante es lo mismo que entiendo un estudiante de los tres primeros años de Derecho, emocionado con los grandes conceptos, pero nunca un abogado o un funcionario de Justicia que conocen de verdad el funcionamiento de la Justicia.

Es curiosa la gran medida de modernización de la Justicia: la distinción entre digitalización masiva y expediente electrónico, que dice el ministro que no es lo mismo. La pregunta que le podría formular al ministro: ¿es cómo se convierten en expedientes electrónicos los procedimientos vivos que están actualmente en papel si no es mediante una digitalización masiva?

Para hacer interoperativos los sistemas informáticos no es necesario crear una nueva Agencia, sino un poco de voluntad y trabajo en la correspondiente Dirección General, ya que además cuenta con la ventaja de que casi todas las autonomías están gobernadas por el PP. Pero lo más gracioso de todo esto es que uno de los anuncios de Gallardón está ya contenido en el Título V de la Ley 18/2011 y sin necesidad de crear más órganos, dando las funciones a un Comité Técnico.

Fruto del desconocimiento del funcionamiento real de la Justicia, por más que aprobara unas oposiciones hace décadas, es que no sabe detectar dónde está el principal problema de la Justicia, que no es la segunda instancia. Se propone una tasa, especial de caución, para disuadir de la apelación cuando los órganos más atascados no son precisamente los que atienden apelaciones, sino los que entienden en primera instancia.

Es más, esta tasa disuasiva será especialmente perjudicial para las partes más débiles en los procedimientos civiles, contenciosos o sociales, de forma que quien tenga recursos suficientes podrá seguir recurriendo sin fin y quienes no los tengan pues se conformarán sin la posibilidad de hacerlo por no poder satisfacer la tasa.

Sobre la nueva Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) no se dice más que lo referente al CGPJ y dos o tres vaguedades que todo el mundo suscribiría. Llama la atención que el ministro quiera delimitar funciones del TC y TS y recuperar el recurso previo de inconstitucionalidad para los estatutos de autonomía en el epígrafe de la LOPJ y no en uno específico sobre la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional. Nos esperan malos tiempos para la técnica jurídica.

La nueva Ley de Demarcación y Planta asumen el trabajo realizado por el Ministerio a lo largo del fructífero mandato del ministro Francisco Caamaño, el cual ya tenía redactado el Anteproyecto de Ley para la creación de los Tribunales de Instancia.

La nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECRIM) parece mucho más paguata en las funciones que se le iban a otorgar al Ministerio Fiscal que las ideas que llevan años manejándose. Las cosas de los conservadores. De hecho lo que va a hacer el actual equipo de Justicia es retocar el Anteproyecto de LECRIM que ya elaboró el equipo socialista de Justicia.

Lo mismo sucede con la Ley de Mediación en materia civil y mercantil: el Consejo de Ministro de Rodríguez Zapatero ya remitió a las Cortes un Proyecto de Ley. Vamos que Ruiz-Gallardón ha anunciado tres leyes en las que solamente tiene que copiar y pegar para luego corregir y hacerlas más convenientes a las partes más fuertes en los conflictos jurídicos.

Tres leyes que fueron aprobadas por el adelanto electoral. Si yo fuera Caamaño pediría los derechos de autor al menos, ya que Ruiz-Gallardón va a vivir todo su mandato del trabajo que ellos han hecho.

La Ley de Jurisdicción Voluntaria es una exigencia pendiente, desde 2000, cuando la entonces nueva Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) deja en vigor las normas de la anterior norma procesal civil en esta materia.

Dos ideas que me parecen interesantes:

La primera es tener un nuevo Código de Comercio que sustituya a la actual antigualla, donde casi todo está tácitamente derogado pero nada expresamente. Sería conveniente que el nuevo Código de Comercio reúna todas las normas de Derecho Mercantil que una pésima técnica legislativa, durante más de un siglo, han ido sembrando. De todas formas es mucho trabajo para Gallardón: menos mal que le queda la Comisión General de Codificación.

La segunda sería la de crear juicios rápidos en el procedimiento civil. En la nota de prensa del Ministerio no explica nada más y no sabemos si es una feliz idea de última hora o si el ministro dio más detalles en su comparecencia.

Aborto, Ley del Menor, Estatuto de la Víctima, reincidencia: demagogia barata.

En resumen: Ruiz-Gallardón piensa vivir del trabajo del anterior equipo del Ministerio de Justicia (eso alivia), perjudicar a las partes más débiles en los procedimientos, conservar el sistema de casta alrededor de la Judicatura y el Ministerio Fiscal y salir en los periódicos con algún anuncio demagógico al calor de alguna noticia morbosa de actualidad.

El Arzobispo de Valladolid no ve con buenos ojos que la Vicepresidenta del Gobierno sea la pregonera de la Semana Santa local. Lo hace sobre la base del incumplimiento, por parte de la Vicepresidenta, del mandado de boda canónica para los bautizados, ya que ella solamente ha contraído matrimonio según los preceptos del Código Civil.

Por más que ahora el prelado se desdiga, coincido con Schevi en que tenía toda la razón y que no se puede querer tener todo. Pertenecer a la Iglesia y participar de sus acciones es una opción personal, por lo que no tiene sentido que participe quienes se desvinculan de ella en sus decisiones fundamentales.

Resulta que, para los católicos, cuando uno es del PP, exceptuando a unos pocos obispos, es uno de ellos. Sus buenas razones tendrán pero antes, los católicos, pedían algo más por dar su apoyo incondicional.

La Vicepresidenta del Gobierno ha dedicado más tiempo a anunciar una reforma legal para que las emisoras de radio puedan retransmitir los partidos sin pagar lo que los clubes piden por derechos en su comparecencia en la Comisión Constitucional del Congreso.

Luego, dedicó unos segundos a anunciar una reforma en el procedimiento de elección del Consejo General del Poder Judicial, cuando ya la oposición no podía contestarle.

Soraya Sáinz ha hecho lo que Mariano Rajoy prometió durante sus muchos años de oposición: dedicarse a los problemas que de verdad preocupan a los españoles. Los diarios futbolísticos y la franja de deportes (o fútbol) de los medios son seguidos por millones de personas más que los que informan sobre la situación económica, la reforma laboral o la fiscal.

A los españoles normalmente les interesa el fútbol de una forma obsesiva y el Gobierno quiere darles satisfacción proporcionándole su dosis semanal, o aún más intensa, de gritos en la radio y pitiditos.

El Gobierno está haciendo lo que prometió: atender los verdaderos problemas de los españoles. La cuestión es que cuando lleguen las elecciones con más parados que cuando entraron, con la papeleta en la mano, el fútbol radiado siga siendo el verdadero problema de los españoles.

El 10 de mayo de 2010, con el anuncio de los primeros grandes recortes, el Presidente Rodríguez Zapatero daba la victoria electoral al Partido Popular. Dieciocho meses después los conservadores ganaron las Elecciones Generales y a finales de diciembre Mariano Rajoy recibió la investidura como Presidente por parte del Congreso de los Diputados.

Un año y medio han tenido para idear, con la certeza de la victoria electoral, la estructura del gobierno, de la nueva administración, para hacer un programa detalladísimo por cada una de las áreas y para encontrar y confirmar a todos los que tienen que nombrar en los principales cargos públicos.

Mandaron a unas personas a gestionar el traspaso de poderes en cada ministerio que a su vez tendrían que traspasar la información, a toda carrera, a un ministro que no sabía que iba a serlo veinticuatro horas antes de verse jurando el cargo ante el Rey.

Los diferentes estratos de la administración que son fundamentales para su funcionamiento y tanto para la toma de decisiones como para la realización de políticas. Hoy el BOE, nuevamente, es muestra inequívoca del tremendo retraso en realizar los nombramientos y poner la dirección del Estado en marcha que un Presidente perezoso e incapaz no ha hecho cuando tenía tiempo, mucho tiempo libre, quizá demasiado. ¿Cuántos Consejos de Ministros quedan para ocupar todos los puestos?

¿Web municipal?

Buena parte del dominio que tiene el PP en la Región de Murcia se fundamenta en la instrumentalización de los medios públicos y de las instituciones al servicio de su formación política, además del respaldo sin fisuras de los medios regionales de comunicación.

Casualmente, la pasada noche encontré un ejemplo del uso de un medio institucional, concretamente de la web del Ayuntamiento de Murcia, para verter en el lugar más visible opiniones de corte partidista, del concejal de Tráfico, que nada tienen que ver con la información que debe contener la web de una administración local.

La paradoja onubense

En este gran reto de calcular el sistema que nos hemos metido en GS continuamos con las circunscripciones andaluzas, que pintan un panorama municipal que invita a pensar en los futuros resultados de las autonómicas del 25 de marzo.

Como siempre hemos tomado los partidos judiciales como punto de partido: los cambios buscando equilibrio de población han sido la división del partido de Huelva entre la cabeza del partido y el resto que pasa a formar circunscripción junto al partido de Moguer. Los partidos de Ayamonte y de La Palma del Condado forman cada uno una circunscripción y los partidos de Valverde del Camino y de Aracena se unirían para ser un único distrito. La contigüidad y continuidad se respetan plenamente.


Lo realmente curioso es que los resultados proporcionales con D’Hontd y los obtenidos en el mayoritario uninominal son idénticos en la distribución de actas: tres para el PP y dos para el PSOE (la paradoja). Los resultados en cada una de las cinco circunscripciones, correspondientes al número de escaños que en las últimas Elecciones le correspondieron a esta provincia son los siguientes:

Barcelona uninominal

En Geografía Subjetiva continuamos con la ímproba labor de las simulaciones del sistema mayoritario uninominal en nuestro país. Ahora le toca a la provincia de Barcelona.

En Catalunya existe una división infraprovincial refrendada legalmente: las comarcas. Comencé pensando sería interesante construir la circunscripciones con las comarcas, pero deseché la idea y seguí creando los distritos partiendo de los partidos judiciales ya que son más grandes que las comarcas, tienen cierto equilibrio poblacional y respetan siempre la actual división provincial. El único partido que he dividido ha sido el de Sabadell resultando dos circunscripciones, la correspondiente con el término municipal de Sabadell y la correspondiente con los restantes municipios de ese partido (produciéndose la isla de Sant Quirze del Vallès). Se han unido, por población, Vic con Berga, Esplugues con Cornellà y Sant Boi con El Prat.

Como es normal para la capital he utilizado los diferentes distritos municipales para establecer las circunscripciones. He unido los distritos de Les Corts y de Sarrià-Sant Gervasi. El distrito de Ciutat Vella parece escaso de población, pero sólo lo es de votantes, dada la población extranjera residente.

Estos son los resultados en comparación con los obtenidos aplicando el sistema proporcional con corrección D’Hontd: 

Los resultados expresados geográficamente (estamos que lo tiramos) son estos para las veintidós circunscripciones de Barcelona y para las nueve de la Ciudad de Barcelona.

Y para hondar en más detalles los resultados circunscripción por circunscripción están aquí:

Fuentes: Ministerio del Interior, IDECAT, Wikipedia en español para los mapas y Consejo General de Procuradores para los partidos judiciales

Bajar dos tonos

Parece que el proceso de elección del nuevo secretario o secretaria general del PSOE da la impresión de ser una selección del nuevo candidato o candidata a la Presidencia del Gobierno que a la persona que tiene que liderar la organización y reconstruir el partido.

El PSOE es una estructura política que está fuertemente dañada por la actual circunstancia y por determinadas formas de ser que han hecho que el PSOE sea cada día más un partido débil en buena parte del territorio y desastrosamente irrelevante en unas cuantas regiones.

La elección está un tono o un escalón por encima de lo que es: se habla de Presidencia y de opciones contra Rajoy, cuando se debería hablar de estatutos y de principios programáticos.

De todas formas creo que se debería elegir algo aún por debajo de lo que se va a hacer: los socialistas creo que deberían elegir al mejor secretario de organización que tuviesen dentro de sus filas que, sin aspiraciones a La Moncloa, haga una profunda reforma del partido y que lo prepare para tener el mejor candidato o candidata posible en 2015 y que antes, en las locales y autonómicas de ese año el PSOE recupere por sí mismo y sin necesidad de coaliciones ayuntamiento y comunidades significativas. Para ello es necesaria una persona que pula el partido, lo lustre y que no ande preocupado por su futuro político personal como candidato a nada, en la confianza que el GPS está bien cubierto.

Y como ahora el PSOE necesita una persona que se dedique únicamente a reconstruir el partido, como fue una necesidad imperiosa y lo sigue siendo, casi sin remedio, en determinadas federaciones regionales. El PSOE tiene que bajar dos tonos o dos escalones.

Tengo la sensación de que el PSOE, desde la derrota en las Elecciones Generales, está viviendo un terrible viaje al pasado, un viaje a la primera vez que el PSOE perdió el gobierno por 1996. Es increíble la memoria que tienen las organizaciones o algunos de sus miembros, pero todos los tópicos que aparecieron hace quince años reaparecen hoy, y todos son formulados con la misma creencia en su poder milagroso.

Una de esas expresiones es la necesidad de recuperar la izquierda, de ser más de izquierda y dejar el centro en mano de otros. Algunas personas tienen el convencimiento que haciendo se está más cerca de lo que son la gran mayoría de los españoles, pero esto no es así. De hecho no se está ni cerca de lo que es la mitad del electorado del PSOE.

La mayoría de los españoles se sitúan en áreas centristas, independientemente de lo que uno considere ser de centro. Un giro a la izquierda del PSOE es una separación del lugar política donde se encuentran la mayoría de los españoles. Un giro a la izquierda puede ser sumamente legítimo, pero si lo que se pretende es competir por el electorado más ideológico de IU, lo que se asume a la vez es la pérdida de todas las opciones de gobierno y la cesión del centro-izquierda a otra formación política.

Buena parte de la reconstitución del PSOE como un ‘partido fuerte’ dependerá de si es capaz de conectar con la mayoría de sus potenciales electores, siempre que sepa dónde están.

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